EL MISTERIO DEL GATO NEGRO
Estoy sola en casa. Estaba leyendo un libro en el sofá. Según iba pasando las paginas, me entró un sueño terrible. Fui a mi habitación y me acosté. De pronto, en mitad de la noche, un ruido me despertó y me levanté para ver qué era. Estaba la ventana abierta y había un gato negro. Me asusté mucho cuando lo vi. Pero pasé del tema y me fui a dormir. Por la mañana, me desperté y el gato seguía en la ventana sin moverse , fui rápidamente a llamar a mis padres y cuando fuimos a verlo, el gato ya no estaba.
Al llegar la noche, el gato volvía a estar en mi ventana. yo ya me acostumbré a verlo todas las noches y le ofrecí de cenar leche, le puse de nombre Iker y se convirtió en mi mascota. Yo era muy feliz con él. Vino una amiga a mi casa e Iker no apareció en todo el día. Empecé a preocuparme .Al día siguiente, vino mi amiga diciéndome que habían visto un gato negro en la calle de enfrente atropellado.
Ingrid
Los pájaros
Estoy sola en casa. Estaba leyendo un libro en el sofá. Según iba pasando las páginas, me entró un sueño terrible. Fui a mi habitación y me acosté. De pronto, en mitad de la noche, un ruido me despertó, pegué un salto y me levanté para mirar qué era. Era un nido que se había caído del árbol de mi patio. Entonces salí para cogerlo y volverlo a poner en su sitio, pero estaba muy alto y no llegaba. Fui a mi garaje y cogí una escalera , la puse apoyada en el árbol y subí el nido. Después me fui para mi casa a dormir porque tenía que ir al colegio, pero aunque tenía que ir al colegio no podía dormir porque los pajaritos estaban fuera y hacía un aire muy fuerte. Entonces empecé a preocuparme por los pajaritos. Salí de nuevo a recoger el nido y lo metí en mi habitación. A medianoche, oí unos murmullos en mi oído que me decían:”Gracias por preocuparte por nosotros. Puedes pedir un deseo y te será concedido”. Mi gran deseo siempre había sido ser rica, vivir en un palacio, tener bonitos vestidos... Cuando desperté, mi deseo se había hecho realidad, pero estaba rodeada de pájaros, no había nadie más y por mucho que busqué, tuve que acostumbrarme a vivir en soledad con los pájaros. Una tortura, sin poder sentir el calor humano de mi familia ni de mis amigos y sin poder disfrutar de los lujos que tenía a mi alcance.
Soraya